Pages

Lo que no mata a Bitcoin lo hace más fuerte

finwUoI

Cuando Moisés tomó la decisión de guiar a los hebreos a través del desierto hacia una tierra de abundancia y libertad, no se dirigió a sus seguidores con la prédica de un guía turístico; no les dijo que liberarse de la esclavitud iba a ser el resultado de una apacible caminata. Por el contrario, Moisés les advirtió que solo llegarían a destino tras una larga travesía por parajes inhóspitos, llena de penurias que soportar, batallas que librar y exigencias que cumplir.

Cuando Denis Diderot y Jean le Rond d’Alembert emprendieron el titánico proyecto de la Enciclopedia, no lo hicieron con espíritu hobbysta, convencidos de que los prejuicios, la brutalidad y las supersticiones iban a ser cómodamente barridos de la faz de la Tierra gracias a la influencia de una generación ilustrada. No. Lo hicieron movidos por la visión de una lucha multigeneracional y sin cuartel por una sociedad humana libre del peso asfixiante de la irracionalidad –a la que se unieron con intransigente devoción, arriesgando tanto su libertad como sus vidas–.

Cuando los Padres Fundadores de los EE.UU. decidieron firmar la Declaración de Independencia, sabían muy bien que ese acto simbólico no liberaría instantáneamente a las trece colonias del yugo británico; sabían que la verdadera lucha recién había comenzado, y que un pedazo de papel no iba a protegerlos contra el fuego enemigo.

Cuando Winston Churchill llamó a combatir a los nazis “por mar, por tierra y por aire”, no prometió una victoria rápida e indolora; por el contrario, al asumir como Primer Ministro de Inglaterra en el momento más crítico de la Segunda Guerra Mundial, Churchill dijo lo siguiente: “No tengo nada que ofrecer sino sangre, fatiga, lágrimas y sudor”.

Es fácil Identificar al buen líder: nos dice la verdad aunque no sea popular hacerlo; jamás oculta el precio de la libertad; y siempre nos inspira a luchar por lo que es justo.

El buen líder no arrastra multitudes apelando a mentiras populares –cualquier demagogo puede hacer eso–, ni aprovecha la ceguera de los adoctrinados para guiarlos hacia un campo minado que él mismo jamás pisaría. Por el contrario, el buen líder nos desafía, nos abre los ojos aunque nos duela, y se vale de esa misma luz encandiladora para encender la llama de la acción en nuestros corazones. Canalizador y catalizador de virtudes, el buen líder es capaz de poner nuestras emociones, convicciones y aptitudes al servicio de una causa noble, pero siempre con la verdad como norte.

La lucha por la separación entre Moneda y Estado ya ha forjado líderes que serán recordados por su poderosa influencia intelectual y moral –por habernos motivado a comprender, divulgar y defender hasta el último aliento los principios que subyacen al cambio de paradigma iniciado por Bitcoin–. Uno de ellos es, sin duda, Zangelbert Bingledack (también conocido como ForkiusMaximus), el autor del texto que hoy tenemos el placer de traducir para ustedes.

Todos mis argumentos en contra de Core tienen relación con los daños que ese grupo está provocando en el corto plazo. Pero gracias al concepto de antifragilidad sabemos que el daño a corto plazo puede hacer a un sistema más fuerte en el largo plazo, y por lo tanto que debe ser recibido como un desafío imprescindible –como parte necesaria del entrenamiento–. Ahora bien, nosotros somos parte de ese sistema, así que nos corresponde luchar para construir esa inmunidad, esa fortaleza.

Por desgracia, en el fragor de la batalla muchas personas pierden de vista el panorama general, y comienzan a imaginar que, como estamos luchando contra un intento de tomar la cabina de mando de Bitcoin, Bitcoin tiene efectivamente una cabina de mando. Al enfocarnos en las personalidades caemos fácilmente en ideas como esta: “Si tan solo uno de los nuestros tuviera el control…” Así es como perdemos de vista la descentralización y pasamos a engrosar la masa de manos débiles; así es como demostramos que en realidad nunca habíamos entendido la naturaleza de Bitcoin.

Bitcoin no tiene un trono, y todas las tonterías de Core derivan de la incapacidad de reconocer eso. ¿Tan fuerte es su propaganda que ha infectado también a la mayoría de los detractores de Core?

Si es así, Adam Back, Greg Maxwell y theymos son lo mejor que podía haberle pasado a Bitcoin: la tramposa identificación de Core con Bitcoin está sirviendo como un excelente filtro para apartar a quienes no entienden el sistema que defienden y en el cual han invertido, y este filtro es tan bueno que funciona a ambos lados del debate por el tamaño del bloque.

El obstáculo para comprender la naturaleza de Bitcoin será cada vez mayor y más difícil de franquear.