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Sesgos cognitivos que alejan a la gente de Bitcoin (segunda parte)




Por Roland Albets


Ver (en la primera parte) otros sesgos cognitivos que alejan a la gente de Bitcoin



Después de que científicos como Richard Dawkins, Robert Trivers, David Buss y Steven Pinker dejaran claro que parte de nuestra conducta está fuertemente influenciada por nuestros genes, la disciplina de la psicología evolucionista causó una auténtica revolución, aplicándose en campos tan variados como la educación, la nutrición, la política, el sexo, la violencia, el arte o la economía.

En el campo de la economía en particular, este enfoque está muy relacionado con los trabajos de Daniel Kahneman y Amos Tversky, padres de lo que se ha llamado teoría de las perspectivas, que investiga la toma de decisiones en situaciones de incertidumbre e intenta comprender cómo actuamos las personas cuando tenemos que tomar decisiones económicas, así como por qué a veces nos equivocamos gravemente.

Dado que estamos genéticamente programados para vivir en un entorno muy distinto al actual, a veces nuestro cerebro nos hace cometer graves errores pues nos impulsan importantes sesgos de juicio. Para estar bien prevenidos, deberíamos conocer los sesgos cognitivos más comunes de los agentes económicos. Veamos algunos y qué relación tienen con Bitcoin:

Aversión al riesgo: Sin duda alguna a nuestros ancestros les resultó muy beneficioso tener un pánico instintivo al riesgo, de manera que si escuchaban el rugido de un león ya sabían inconscientemente que tenían que alejarse, sin tener que racionalizarlo. Sin embargo, en un mundo mucho menos hostil como el actual, este comportamiento no tiene ningún sentido y nos hace más mal que bien. En definitiva, las personas con pánico al riesgo ven infinitos peligros en cualquier dirección que afronten y son incapaces de tomar decisiones.

En el caso de Bitcoin, muchas personas se niegan a invertir en el proyecto por este motivo; la volatilidad de la cotización les impide ver sus cualidades y simplemente no pueden asumir siquiera un riesgo muy pequeño comparado con las ganancias potenciales que se pueden obtener.

Ilusión monetaria: Valoramos la rentabilidad que obtenemos en términos nominales, aunque la que determina nuestro poder de compra es la real, descontada la inflación. De esta manera, actuamos como si el dinero no perdiese valor. Por ejemplo, nos sentimos felices si nos dan un 15% de interés por nuestro dinero, aunque la inflación sea del 15%. Por contra, si la inflación es negativa (deflación) y no recibimos ningún interés, nos impacientamos, aunque curiosamente en el primer caso nuestra riqueza real no está aumentando, mientras que sí lo hace en el segundo.

Los usuarios de Bitcoin de países como Argentina o Venezuela seguro que entenderán mejor que nadie este concepto. Si vivimos en un país con una inflación galopante, la diferencia entre guardar nuestros ahorros en la moneda local o guardarlos en bitcoins puede ser abismal. Además de contrarrestar la inflación, Bitcoin permite aspirar a una apreciación que está descartada para la moneda local.

Negación de la probabilidad: Como nuestro cerebro no está familiarizado con conceptos como la probabilidad condicionada o la esperanza matemática, es común no considerar las probabilidades al invertir, cuando hacerlo resulta muy importante. Por ejemplo, supongamos que nos dicen que durante el próximo año la bolsa tiene un 90% de probabilidades de subir un 10% y una probabilidad de 10% de bajar un 60%. ¿Qué haríamos? Si nos guiamos por nuestras emociones probablemente obremos mal, mientras que si somos racionales y aplicamos las matemáticas veremos que es más rentable entrar, ya que de media ganaremos un 3% anual. Este sesgo cognitivo es el responsable de que tanta gente juegue a la lotería y todas sus variantes, aun cuando son conscientes de la pérdida de dinero que conlleva.

Como no sabemos la probabilidad exacta de que Bitcoin triunfe y por tanto su cotización sea muy elevada, no podemos calcular exactamente la esperanza matemática de invertir en bitcoin, pero sí que podemos hacer algunas aproximaciones.

Escalada de compromiso: Se refiere a situaciones en las que tomamos decisiones irracionales basadas en decisiones racionales del pasado que hoy ya no serían tales. Justificamos la decisión inicial, que pudo tener sentido en su momento pero ya no lo tiene, reafirmándonos en la misma. Un ejemplo común son los estafadores en internet que piden una pequeña cantidad de dinero bajo cualquier pretexto, sabiendo que después de eso estaremos dispuestos a dar mucho más.

Hay gente que piensa que Bitcoin no triunfará porque el Estado tratará de impedirlo, sin tener en cuenta que ese argumento hoy en día se ha quedado obsoleto. Internet, la globalización y sobretodo la descentralización que proporciona el P2P han cambiado las reglas del juego totalmente, de manera que las argumentaciones que pudieron ser válidas hasta hace poco tiempo no se aplican necesariamente a los tiempos actuales.

El desarrollo tecnológico ha quitado una buena parte del poder que tradicionalmente tenía el Estado y lo ha dado a cada una de las personas para que decidan libremente la moneda que prefieren para guardar sus ahorros. Esta nueva situación parece mucho más acorde con nuestra naturaleza.

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