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La monetización del bitcoin (parte II)


Por Eduardo Martínez Narváez


¿Cómo adquiere valor una moneda que no es impuesta a la población por un gobierno?



¿De qué forma se convierte en medio de pago ampliamente aceptado un dinero que carece del apoyo de una poderosa multinacional o de un Banco Central?

La condición de reservorio de valor de una moneda como el Bitcoin, a diferencia de las monedas de curso legal, se adquiere en la medida en que sus potenciales adoptantes perciben que las cualidades que ésta reúne permitirán preservar a lo largo del tiempo la capacidad de ser utilizado como dinero. Es el mercado el que, en última instancia, decide que, debido a sus atributos (escaso, fungible, potencialmente anónimo, durable, líquido, etc.), el bitcoin puede jugar este papel indefinidamente y de forma eficaz.

Existen muchos otros activos que pueden utilizarse como reserva de valor: metales preciosos, antigüedades, obras de arte, bienes raíces, joyas, etc., pero ninguno de de ellos reúne en sí la cantidad de características positivas que presenta el bitcoin. Por eso la ganancia de valor que ha ido adquiriendo la moneda desde su aparición pública ha sido exponencial.

El proceso de monetización del bitcoin, cuya primera fase de consolidación en su cualidad como reserva de valor puede decirse que marcha viento en popa, sigue adelante y ha resistido muy bien acontecimientos tales como la detención del propietario de Silk Road y diversos ataques de hackers a servicios centralizados relacionados con la criptomoneda, que en su momento causaron temor entre sus usuarios e incluso provocaron caídas puntuales en su cotización. Pero una y otra vez Bitcoin ha salido reforzado de cada incidente.

Volvamos a la pregunta que abre esta entrada: ¿De qué forma se convierte en medio de pago ampliamente aceptado un dinero que carece del apoyo de una poderosa multinacional o de un Banco Central?

Un medio de pago es aquel objeto o instrumento financiero aceptado en las transacciones de tipo económico de forma más o menos extendida (a nivel mundial en este caso) y que posee la infraestructura o los canales suficientes para funcionar como tal. En este sentido, Bitcoin va ganando fortaleza y tejiendo una red cada vez más extendida y robusta de empresas e individuos que ofrecen todo tipo de bienes y servicios a cambio de bitcoins.

Desde servicios de blogging y agregadores de noticias tan prestigiosos como WordPress o Reddit, pasando por sitios de compra por Internet como Shopify, siguiendo con proveedores de alojamiento web, registro de dominios y servicios de valor añadido como el gigante chino Baidu, NameCheap o Certifiedhosting, finalizando con fondo privados de inversión como BIT o BitcoinFund. Y todo ello articulado mediante pasarelas electrónicas de pago con bitcoins como BitPay, BIPS o Coinbase. Igualmente, se va asentando un dinámico y cada vez más seguro entramado de plataformas virtuales de compra-venta de bitcoins como BTC China, MtGox, BTCe, Bitstamp, OKCoin o LocalBitcoins, entre otros muchos, que aportan liquidez al mercado.

El auge de Bitcoin y su exponencial adopción a nivel mundial ha provocado expresiones de interés por parte de directivos del site líder en comercio virtual eBay, así como su filial de procesamiento de pago PayPal, quienes no descartan la posibilidad de integrar a Bitcoin como medio válido de pago en el futuro.

En cuanto al desarrollo de bitcoin como unidad de cuenta – esto es, que los precios sean expresados en esta moneda – , este es el aspecto que ha evolucionado más lentamente.

Prácticamente el 100% de los precios relacionados con el ecosistema Bitcoin están referenciados a las principales divisas estatales: Dólar estadounidense, Euro, Yen japonés, Yuan chino, etc., y lo más probable es aún quede un largo camino antes de que, una vez estabilizada su cotización, las empresas y particulares decidan fijar los precios de sus bienes y servicios directamente en bitcoins, sin derivar directamente los mismos de otra moneda.

Una vez examinadas las circunstancias actuales en que se encuentra el bitcoin en su proceso de monetización, conociendo además que dicho proceso le tomó lustros a una moneda como el Euro – incluso teniendo detrás a una poderosísima estructura como lo es la Unión Europea – , podríamos concluir que la monetización del bitcoin luce imparable y marcha de forma exitosa y rápida. Cierto es que existirán obstáculos que superar por el camino, pero el apoyo masivo alcanzado de parte de particulares y empresas de todo tipo alrededor del mundo, en un número que crece exponencialmente y día a día, es  motivo de un bien fundamentado optimismo que nos deja un única incógnita: cuántos ceros deberemos agregarle en un futuro cercano a la cotización del bitcoin respecto de otras monedas y activos existentes en la actualidad.

La monetización está en proceso. Larga vida a Bitcoin.

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