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Jeffrey Tucker: “Todos hablan de Bitcoin, pero…

… una vez más, muchos se equivocan.

Los mercados pueden ser impredecibles. Pero la forma en que la gente habla de los mercados es bastante predecible.

Jeffrey-Tucker

Jeffrey Tucker

Cuando el precio de un determinado activo financiero sube, este se convierte en tema de conversación. Mientras el precio aumenta, la gente siente un deseo irrefrenable de comprar. Cuando el precio se dispara hasta la luna, la gente se vuelca masivamente hacia el mercado, y finalmente la manía compradora acaba siendo el preludio de una brusca caída del precio.

Luego, mientras el activo en cuestión desaparece de las noticias en los medios de comunicación masivos, sólo los inversores más inteligentes compran –y son estos inversores los que luego se benefician cuando el precio vuelve a tomar la senda ascendente, y por lo tanto a ser noticia–.

Esta es la razón por la cual el “dinero inteligente” gana y el “dinero tonto” pierde.

Las subidas y bajadas del precio del bitcoin

Esto ha venido sucediendo desde hace siete años con Bitcoin. Cuando el precio del bitcoin cae, la gente se aburre o incluso se enoja. Cuando aumenta, la gente se interesa y se emociona. Aquí el desafío es tener una visión de largo plazo, más allá de las olas de histeria y desesperación.

En definitiva, lo fundamental de Bitcoin no es su cotización con respecto al dólar; es su utilidad como tecnología. Si Bitcoin hubiera llegado a valer sólo una fracción de centavo, el concepto igualmente habría sido validado. Bitcoin ha demostrado que el dinero puede ser un producto digital, creado no por un gobierno o un banco central sino gracias al mismo tipo de ingenio que ha venido transformando el mundo desde el advenimiento de la era digital.

Cuando se publicó el paper de Bitcoin en octubre de 2008, muy pocos estaban interesados en el asunto. Cinco años después, apenas llegaba a ser mencionado esporádicamente en algún medio masivo de comunicación. Ahora vemos que los bancos más grandes y más fuertemente capitalizados del mundo, las compañías de procesamiento de pagos y los capitalistas de riesgo están trabajando para incorporar de alguna manera el libro mayor distribuido de Bitcoin.

Desde el 2010 hasta ahora hemos visto cambios bruscos de opinión entre los charlatanes profesionales. Cuando el bitcoin alcanzó los US$ 30 en febrero de 2013, mucha gente gritaba que era una burbuja estilo Ponzi destinada a estallar. Todavía sigo esperando al menos un mea culpa de alguno de estos escépticos radicales. Es interesante ver cómo se las ingenian para escabullirse una y otra vez haciendo el menor ruido posible.

Durante el último año, el tipo de cambio se mantuvo alrededor de los US$ 250, pero debido a que este precio era inferior al máximo histórico, la gente acabó perdiendo el interés. Lo que se considera bajo y lo que se considera alto no se basa en fundamentos sino en la dirección del cambio.

¿Cuál es el precio correcto del bitcoin?

La historia reciente de Bitcoin debería habernos enseñado esta lección: nadie sabe cuál es el tipo de cambio adecuado. Eso es algo que ha de ser descubierto mediante las innumerables interacciones que tienen lugar en el mercado. No hay una respuesta definitiva. El progreso de la tecnología y la formación de valor económico no tienen fin.

En su séptimo cumpleaños, Bitcoin rompió nuevamente con la monotonía y su precio se ha incrementado hasta superar los US$ 350, camino a los US$ 400. Y entonces, por supuesto, está de vuelta en las noticias. Todo el mundo quiere saber el origen de la última escalada del precio. Se especula con que podría estar siendo impulsado por la demanda de China, donde las malas noticias en relación a la economía siguen acumulándose.

Sea cual fuere la razón, hay algo que cada vez queda más claro: Bitcoin es quizás la innovación más prometedora de nuestro tiempo, una innovación que apunta a un futuro en el cual el intercambio de información sea mercantilizado, inmutable y universal. No sólo puede revolucionar la manera en que se hacen y negocian los contratos y los títulos. Podría convertirse en una moneda global, operando por fuera de las estructuras estatales y bancarias nacionales tal como funcionan desde hace 500 años. Podría romper el modelo del monopolio del dinero que ha estado vigente durante miles de años.

Tecnología a los tropezones

Los habitantes del mundo Bitcoin, conscientes de la gran maravilla de esta tecnología, solemos impacientarnos al esperar que la historia se ponga al día con la realidad técnica. Todos los días innumerables dificultades nos recuerdan que la tecnología no desciende al mundo en una nube, en su forma perfecta y definitiva, lista para ser utilizada por el público. Llega en cambio a los tropezones, se somete a ensayos y mejoras, y sus aplicaciones son puestas a prueba frente las condiciones del mundo real. Cambia, pasa de mano en mano, y deja en el camino ganadores y perdedores impredecibles.

La tecnología exitosa no llega a ser socialmente útil en el laboratorio. La experiencia en el mercado combinada con el riesgo empresarial son los medios por los cuales las ideas pueden hacer una diferencia en el mundo.

Bitcoin no fue creado en los laboratorios monetarios de la Reserva Federal o los bancos o las universidades. Surgió de un mundo de cypherpunks que se comunicaban a través de listas de correo electrónico privadas –individuos que ni siquiera usaban sus propios nombres–.

En ese sentido, Bitcoin tenía todas las desventajas que se pueden tener: sin financiamiento; sin status; sin avales oficiales; sin promotores de renombre… Enfrentado a un constante ataque por parte de los peces más gordos, a regulaciones y amenazas gubernamentales, ha sido golpeado por estafadores, ridiculizado por los expertos, denunciado por moralistas… durante siete años consecutivos.

Y sin embargo se ha mantenido, exclusivamente por sus propios méritos, en medio de toda esa adversidad. Es la tecnología antifrágil por excelencia, y como tal se hace más fuerte ante cada desafío.

Bitcoin es necesario

¿De donde vendrá el impulso que acelerará aún más la adopción de Bitcoin? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Lo que sí sabemos es que lo necesitamos desesperadamente como una herramienta para desintermediar el mundo, para liberarnos de los gobiernos que se han interpuesto entre los individuos y la realización de sus sueños.

En 1974, F.A. Hayek soñaba con una moneda mundial que operara fuera del control de los gobiernos y los bancos centrales. Si los gobiernos no van a reformar la institución moneda, los mercados tendrán que hacerlo. Bitcoin es el experimento más exitoso en esta dirección que jamás se ha visto.

Y esa es la verdad, más allá de si tus amigos y vecinos están o no hablando de eso.

Leer texto original, en inglés, en FEE