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Crisis: La historia no se repite, pero rima



Crisis: La historia se repite, pero nunca tal cual


Por el Dr. Nicolás Botbol



Después de años de que un estímulo monetario sin precedentes apuntalara a Wall Street, y consecuentemente a los mercados financieros del mundo, el programa de “Quantitative Easing” implementado por la Fed comienza su fin. Con ello, la incertidumbre se incrementa y el panorama económico para varios mercados parece oscurecerse. Sin embargo, un nuevo mercado emerge, crece sin fronteras, propone mecanismos financieros superadores y provee un refugio confortable desde donde aguantar la tormenta y desde donde reencaminar el futuro económico del mundo: las criptomonedas.


El contexto económico

La historia se repite. Sistemáticamente, la manipulación (subi-baja) de la tasa de interés mediante los programas implementados por la Fed ha llevado a las economías mundiales a ciclos de burbuja-crisis, burbuja-crisis… donde las más recientes son la burbuja-crisis “Dot Com” en 2000-2001, la burbuja-crisis inmobiliaria “Subprime” 2007-2008, ¿y ahora? Parece repetirse. Esta vez, la avalancha de dólares no se ha volcado en empresas de internet “dot com”, ni en el “boom inmobiliario”, sino que los sorteados pacerían haber sido los commodities, principalmente los del agro y el cobre. El precio de la soja es quizá un ejemplo remarcable de este fenómeno. Entonces, parece natural sospechar que el desinfle debería empezar por ahí.

La disminución del crecimiento de China, principal consumidor de soja del mundo, impacta en los países agro-exportadores, tanto a través del volumen exportado como en los precios de futuro de soja. Si le sumamos que la reciente suba de las tasas de interés también incide en los intereses de deuda externa, ¿cómo impacta el combo en las economías “emergentes”? (submergentes será el posible nombre a adoptar).

Mientras que Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica fueron los motores del crecimiento mundial tras la crisis financiera de 2008, los mercados emergentes ahora representan una amenaza para la estabilidad financiera mundial. Un informe de HSBC Holdings y Markit Economics indicó la semana pasada que el sector manufacturero de China podría contraerse por primera vez en un año, lo cual aumenta la preocupación por un crecimiento que está perdiendo impulso. El Fondo Monetario Internacional pronostica que la ventaja en el crecimiento de los mercados emergentes se reducirá este año a la más pequeña desde 2001.


Las Monedas

La peor ola de ventas en monedas de mercados emergentes en cinco años está comenzando a revelar la magnitud de las consecuencias de la disminución gradual de los estímulos monetarios. Las monedas de los países exportadores de materias primas, que dependen de la demanda china, se hundió; el Real brasileño cayó también, mientras que el Peso de Chile se hundió ya al menos dos puntos en la última semana. El Peso de Argentina cayó un 12 por ciento en una sola jornada, marcando su mayor caída desde la devaluación en 2002, potenciado por una serie de medidas económicas que alimentan la existencia de un creciente mercado paralelo de compra-venta de dólares, y la brusca caída de las reservas internacionales. La Lira turca se desplomó a velocidad récord; posteriormente la caída fue frenada por la intervención del banco central mediante una brusca suba de las tasas interés, pero luego se hundió de nuevo hasta los niveles anteriores a la decisión del banco central, ligeramente por debajo de 2,25 frente al dólar. El Hryvnia de Ucrania se ha desplomado: la moneda cayó hasta 8,48 por dólar, el nivel más bajo desde 2009. El Rand de Sudáfrica cayó en estos días por debajo de 11 por dólar por primera vez desde 2008. Monedas como el Peso mexicano, el Zloty polaco y el Florín húngaro también cayeron precipitadamente, lo que sugiere que el efecto se desparrama más allá de los emergentes agroexportadores.

El miércoles de la semana pasada, varios bancos centrales de economías en desarrollo –no solo el de Turquía–  intentaron infructuosamente frenar el declive de sus divisas con alzas sorpresivas de las tasas de interés, lo que reactivó una ola de ventas generalizadas a lo largo de los mercados globales. La iniciativa del banco central de Turquía de apuntalar la lira con un alza masiva de las tasas, que proporcionó apenas un beneficio pasajero para la moneda turca, fue muy similar en todos esos países. Sudáfrica aumentó las tasas en menor medida, pero no pudo evitar una caída del rand a un mínimo de cinco años. Y un alza inesperada de intereses a principios de esta semana en India no protegió a la Rupia de las pérdidas del miércoles de la semana anterior.

Un indicador Bloomberg que sigue la evolución de 20 monedas de mercados emergentes cayó más de medio punto la semana pasada, hasta el nivel más bajo desde abril de 2009. El índice ha caído un 9,7 por ciento en los últimos 12 meses, la mayor caída anual desde que cayó casi un 15 por ciento en 2008.


La compra de oportunidades y la cobertura

Mientras que los bancos y fondos de inversión tradicionales recomiendan a los clientes la compra del peso mexicano frente al peso chileno, o el dólar frente al euro, o el dólar frente al yen, y los asesores financieros más conservadores recomiendan refugiarse en oro y plata bajo el slogan “fly to quality”, me permito insistir en abrir los ojos, oídos y mente a nuevas inversiones.

El lector de este medio comprenderá que me refiero a invertir en criptomonedas. Naturalmente, prefiero centrar mi atención en Bitcoin entre todas ellas. ¿El motivo? El marco impositivo y legal en el plano internacional es cada vez más claro para Bitcoin, y presenta mayor liquidez; por lo tanto, el acceso y salida de este activo es más simple. ¿Es la más rentable? No es claro: las otras criptomonedas, conocidas como “Altcoins”, tienen un valor muy fuertemente atado al de Bitcoin, es decir que existe una alta correlación entre ellas, con lo cual no resulta beneficioso utilizarlas para diversificar una cartera de inversión. Por tal motivo, incorporar una o varias de ellas no cambia el análisis; ergo, opto por referirme a Bitcoin.

El mercado Bitcoin ha crecido de forma sorprendente durante 2013, a niveles que nadie hubiera imaginado en el momento de su creación, en enero de 2009. En abril de 2013, la crisis de Chipre lleva la moneda desde los 20 a los 260 dólares en un mes, estabilizándose luego alrededor de los 100 dólares, y ponen a la moneda en el centro de la escena mediática. En Agosto, una serie de eventos, quizá iniciados por el Ponzi scheme montado por Trendon Shavers en EE.UU., destapan la discusión sobre el marco legal y, con ello, la discusión sobre su estatus de moneda o commodity. EE.UU. da el primer paso: el Juez Amos Mazzant, actuando en el caso ya mencionado, reconoce a Bitcoin como moneda en el fallo; semanas después, el Ministerio de Finanzas alemán se pronuncia reconociéndola como dinero privado. Desde fines de octubre a noviembre, la incorporación del mercado Chino a través de la propaganda oficial china y la creación de exchanges como Btcchina genera una insaciable demanda que lleva el precio desde los 100 a casi 1200 dólares en tan solo un mes. Sin duda, esto destapó el interés de numerosos Estados y Bancos Centrales del mundo. Los roles más destacados fueron posiblemente los de China y EE.UU. China, con un cambio de política: tras haber catapultado el precio, llegó el hundimiento de 1000 usd a 300 usd tan solo semanas más tarde, con una serie de políticas regulatorias por parte del Banco Popular de China que restringían sustancialmente el acceso. Y notablemente, el rol de la principal economía del mundo, EE.UU., que con sorprendente cautela realizó a nivel estatal y nacional una serie de escuchas informativas sobre la moneda, y si bien aún no ha terminado de pronunciarse ha permitido buena parte de los negocios vinculados a la moneda.

En la etapa más reciente, la proliferación de start-ups, exchanges, empresas de remesas, fondos de inversión, fondos de custodia y especialistas de todas las áreas que se involucraron hicieron que la moneda tenga realmente un rol cada vez menos especulativo y más incorporado al consumo cotidiano, faceta esencial de cualquier medio de pago, sea o no moneda. Pero a Bitcoin le falta un gran paso por dar, tanto en su calidad de commodity como de moneda, que consiste en la incorporación y adopción por el mercado financiero. Digamos que Bitcoin ya está en la puerta, y le falta traspasarla: En Julio pasado, los hermanos Winklevoss propusieron ante la Security and Exchange Commission de EE.UU. un proyecto de ETF, un fondo que replique el precio de Bitcoin, y que cotice en Bolsa. Las últimas noticias indican que el proceso de aprobación está en curso, y siendo mirado con buenos ojos en Nueva York. Al menos tres fondos de inversión privados aparecieron en los últimos meses, uno de los cuales cotiza en Secondmarket, mercado en el que se iniciaron Facebook y Twitter por ejemplo.

Además de la plena integración al mercado financiero por medio de instrumentos como los mencionados, Bitcoin debe pasar otra prueba de fuego: su incorporación masiva a la cartera de los inversores, demostrando capacidad tanto para aumentar su rentabilidad como para reducir la correlación del portfolio con el ciclo económico. Bitcoin ha mostrado repetidas veces su independencia del ciclo de los mercados, desde su gestación en plena crisis financiera (con la publicación del artículo fundacional en 2008), pasando por su primera aparición masiva en escena con gran escalada en plena crisis de Chipre, hasta su reciente crecimiento ante las primeras amenazas sobre la quita de estímulos.

Autor: Dr. Nicolás Botbol

mail: nicolas@latambitcoin.com

twitter: @botbol

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