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Bitcoin saltándose fronteras: tabaco más barato en dutyfree.io

bitcoin-fronterasCuenta Antonio Escohotado en uno de sus libros, que cuando se puso a escribir “Aprendiendo de las drogas: usos y abusos, prejuicios y desafíos” se atrevió a escribir sobre todas las drogas que había consumido a lo largo de su vida menos sobre una: el tabaco. Escribió un estupendo manual de uso para poder acercarse a las drogas, a modo de guía de viajes en cierta forma, en el que exploraba desde la heroína a la cocaína, de la mescalina a la LSD, de la MDMA a la 2C-B, del alcohol al éter o al cloroformo. Todo menos el tabaco. A principio de su libro, Escohotado argumentaba, no sin razón, que no se atrevía a escribir sobre el tabaco porque no se sentía imparcial -como con las demás drogas- sino vicioso. De hecho, ha sido de los personajes televisivos de nuestro país al que más le hemos visto consumir tabaco en antena, hasta que la ley lo prohibió. Ahora, para esquivar esa ley, se le ha visto, en algún evento reciente, seguir consumiendo nicotina a través de los e-cig, que aún no tienen su uso restringido en nuestro país.

Resulta difícil explicar qué es el tabaco a un no fumador:

P: ¿Qué te hace un cigarrillo cuando lo fumas?

R: Pues… me relaja.

P: ¿Entonces por qué lo consumes cuando tienes que sentarte a escribir durante horas?

R: Pues porque me ayuda a centrarme en la tarea que tengo que realizar.

P: Si te ayuda a centrarte… ¿por qué lo fumas después de tener sexo y no antes?

R: Porque entonces lo fumo por puro placer.

P: Cuando vas conduciendo y sientes sueño, también enciendes un cigarro… ¿por qué?

R: Porque la coreografía de movimientos, con el cigarro en la mano, dando caladas, tirando la ceniza, etc, me ayuda a no deslizarme hacia el sueño mientras conduzco.

P: ¿Y por qué cuando vas a hablar por teléfono lo primero que haces es coger un cigarro?

R: ¡¡PORQUE SOY UN ADICTO AL TABACO, COÑO!!

Aunque son bastante similares, la adicción al tabaco no es igual que la adicción a la nicotina, ya que la integración que hemos tenido del consumo de esa droga legal en nuestras vidas lo hizo una marca de estilo, una costumbre social, un recurso para evitar un beso no deseado, una forma de comunicación, una excusa para el trato… perdona, ¿tienes un cigarrillo por favor?

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No sería justo escribir sobre el tabaco sin advertir que es junto con el alcohol la droga que más muertes produce: nuestro cuerpo no está hecho para recibir el humo de la materia vegetal en combustión, de ninguna. No estamos hechos para respirar humos que contienen cientos o miles de compuestos, muchos cancerígenos, pero lo hacemos.

También cabe mencionar aquí lo tensa que se pone la gente adicta al tabaco cuando le falta su droga: durante la transición a una economía que le abría las puertas a los mercados luego de 70 años de comunismo, en la Rusia de Yeltsin tuvieron que importar tabaco americano de forma urgente, porque la escasez en el mercado ruso había provocado revueltas y una situación de malestar de creciente rapidez, cosa que no se dio -con la misma intensidad- con las restricciones en alimentos por desabastecimiento.

El tabaco, junto con el alcohol y los combustibles fósiles, son algunas de las grandes fuentes de ingresos vía impuestos para el estado. El argumento, siempre utilizado, es que esos impuestos son los que financian los tratamientos de salud derivados del consumo de esas drogas. Hasta tal punto llega la obsesión por decirnos que lo hacen por nuestra salud, que uno de los muchos gravámenes que sufren el combustible en España se llamó “céntimo sanitario”, que ni era un céntimo, ni era sanitario. Es simplemente una trampa en la que se gravan cada vez más aquellos productos que a la gente le resulta más difícil dejar de consumir, hasta meterles una carga impositiva que supera el 80% del precio final en muchos casos.

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El tabaco es un bien cada día más caro por esos impuestos, y para una persona que fume un paquete al día en España, la factura mensual no bajará de los 120 euros al mes, y hay quien fuma 2 y hasta 3 paquetes al día, sosteniendo con impuestos al estado a costa de su adicción. Esto hace que quienes tienen acceso a tabaco más barato, bien por contrabando en las costas o bien por cercanía a Gibraltar o Andorra, donde resulta mucho más barato, tengan una razón de peso para no comprar en el estanco español. ¿Y los que vivimos lejos de uno de estos lugares? ¿Seguimos pagando el tabaco a esos precios abusivos?

Buscando una solución me topé con DutyFree.io, que es una web que vende tabaco a todo el mundo.

¡Y lo hace sólo con Bitcoin como forma de pago! Esto es debido a que antes aceptaban otras monedas también, pero eso les condujo a problemas con las entidades bancarias, por lo que restringieron su sistema de venta a únicamente pagos con Bitcoin.

Al principio me extrañó que una web así pudiera estar en la clearnet o surface web, porque a mi entender entran en conflicto con los intereses de los países receptores, que obviamente pierden impuestos por no vender, mientras que el país vendedor con un precio más bajo es el que sale beneficiado.

Me puse en contacto con Only, que es su nick en la darknet donde también están presentes en mercados como Agora o Evolution y en el extinto Silk Road 2, y le comencé a preguntar: ¿A todos los países envías? ¿A España también? ¿No tienes problemas con las aduanas? Y todo eran buenas respuestas: enviamos a todo el mundo, no tenemos problemas con las aduanas (incluso tras haber sido abierto el paquete para inspección, aseguran en la web) y enviamos a España sin problema. Aclaran que hay países como España, Francia o USA, donde nunca han tenido que pagar sus clientes un impuesto extra si era descubierto el paquete, y otros como UK, Australia o Alemania en la que a un porcentaje de envíos entre un 7% y un 10% se les exigen impuestos extra, pero que incluso la suma del coste del envío original más los impuestos aplicados, resultan en un precio más barato que el derivado de la compra en el país indicado.

Como me costaba creerlo, me puse chulo y le pedí una prueba de que lo que decía era cierto. Y llegamos a un acuerdo: me la daría. Algo menos de 3 semanas después de nuestra charla, llegaba la cartera a mi casa con un paquete que, al principio, no sabía lo que era. Recibo mucha paquetería, y tardé un poco en darme cuenta, pero aproveché entonces para preguntarle a la cartera: ¿qué crees que hay dentro del paquete? Ella respondió que no lo sabía, pero que parecía un libro.

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El envío venía de un país de Europa por correo ordinario, y estaba perfectamente embalado. Nadie hubiera dicho lo que había en su interior: el peso, al ser cajetillas de tabaco, estaba perfectamente repartido y la caja en la que son enviados, parece hecha a medida para albergar 10 paquetes. Y traía un surtido variado: Marlboro, Lucky, Classic, Kent, Davidoff, LM, Winston, Kent… ¡Había llegado sin problema! De no haber estado en casa en ese momento, o si mi buzón no hubiera podido acoger el paquete, me hubieran dejado un aviso para pasar a recogerlo por Correos, como cualquier otro envío. El tabaco eran marcas originales, todas con su sello de impuestos pagado con respecto al país productor, y en perfecto estado (ni demasiado seco ni con sabores extraños).

¿Cómo puede ser esto? Pues como cuentan en la web, comenzó con un estudiante en un país extranjero que se veía pagando más de 10 dólares por una cajetilla de tabaco, hasta que pidió a un amigo en su país que le enviase tabaco desde allí, por ser mucho más barato. La cosa funcionó y comenzó a vender localmente cartones de tabaco, inaugurando un negocio basado en las diferencias de precio e impositivas entre distintos países. Los precios que ofrecen oscilan entre los 29 dólares de las marcas más baratas y los 49 dólares de las marcas más caras, siempre por un cartón o 10 paquetes. En euros eso quiere decir que oscilan entre 23 y 39 euros. El precio medio del tabaco en España supera los 40 euros por cartón, costando un paquete entre 3’90 euros y más de 5 euros en algunas marcas.

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Para tomar como ejemplo una marca de precio medio, como Lucky Strike, que cuesta en el estanco 44 euros el cartón, comprándolo en DutyFree.io nos sale a 31 euros el cartón. Un ahorro de 1’3 euros por paquete de tabaco fumado, que nos da un ahorro de 475 euros por año con un consumo de 1 paquete/día. Pero si quisiéramos bajar la factura, y probar con otras marcas de cigarrillos más baratas (e igualmente buenas) se podría llegar a un ahorro de 2’1 euros por paquete, que nos ahorraría al año más de 750 euros… sin complicarnos demasiado. ¿O algún fumador tiene ganas de seguir pagando más y más al estado por el tabaco, sin tener derecho a poder cultivarlo por sí mismo?

Resumiendo: fumar es un vicio bastante dañino para la salud, siendo recomendable para cualquier fumador pasarse a otros métodos menos nocivos como el e-cig. Pero para aquellos que no quieran cambiar, no logren modificar sus hábitos, o simplemente deseen fumar tabaco, el hecho de poder ahorrar más de un euro al día es algo que no deberían descuidar, por su salud económica.

El mayor cambio que debemos aplicar si queremos usar su excelente servicio es el de prever nuestro consumo. Estamos demasiado acostumbrados en España a que podemos comprar tabaco a cualquier hora del día, porque siempre hay un lado que lo vende a cualquier hora. Tener que esperar 3 semanas a que llegue un cartón de tabaco, no es algo que entre fácilmente en la cabeza de un consumidor acostumbrado a tanta oferta inmediata (aunque mucho más cara), pero en realidad es algo tan sencillo como encargar tu tabaco con antelación, y seguir comprando a medida que vaya llegando a nuestro domicilio. Una rutina que nos ahorrará dinero.

DutyFree se ha mostrado como una web sólida, segura y reputada en la venta de tabaco por correo y pago con Bitcoin. Si os interesa, podéis contactar con ellos en su web visible, en los mercados de la darknet y también a través de Twitter, en su cuenta @GotCigarettes.

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