Privacidad: ¿para qué?

Privacidad
Image by Leo Reynolds

 

 

Si no tienes nada que ocultar, ¿para qué quieres privacidad?

 

La privacidad no es para ti, cordero inocente, sino para nosotros, tus amos y señores. Así que ya sabes: cuando te dispongas a trasladar valor en forma de dinero, asegúrate de informar todos los detalles de la transacción a la dependencia estatal que corresponda.

Y no te preocupes por los billones de dólares en gastos reservados que, valga la redundancia, nos reservamos, ni por las operaciones secretas de los Servicios de Inteligencia que tu dinero financia, ni por los billones de dólares que nosotros, tus gobernantes, y nuestros socios, guardamos en paraísos fiscales al margen de la ley. Las leyes no están hechas para nosotros, sino para ti, dulce y cándido chivo. A esta altura deberías saberlo…

Por favor no hagas más preguntas, o tendremos que incluirte en la lista de sospechosos. ¿Estás tramando algo?… ¡Confiesa! ¿Quieres escapar de la inflación?, ¿de la confiscación? ¿Acaso no sabes que sin estos instrumentos gubernamentales el dinero dejaría de circular y la economía colapsaría? Sí que lo sabes; en el fondo sabes que todo lo hacemos por tu bien.

Ahora vuelve a tu faena, pequeño borrego. No tienes nada que temer. Confía en nosotros –los funcionarios a cargo, los especialistas diplomados, los periodistas acreditados– y ve a descansar, que te espera un largo día de trabajo.