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Los legisladores no escriben software

Fuente: There is no “ʍe” in your “we” – Por Akin Fernandez

monkey_with_gunLos estándares de buena práctica emergen del desarrollo colaborativo de software y de la propia industria, no de la ignorancia del burócrata que redacta normas arbitrarias. El kernel de Linux es un ejemplo de clase mundial de esto. Ningún gobierno está involucrado en la gestión, especificación, ayuda o guía de su desarrollo; y todo el proceso, así como el producto resultante, funcionan perfectamente.

La posibilidad de crear transacciones multi-firma con Bitcoin (multisig) es un ejemplo perfecto de esto. Multisig no podría haber llegado desde el Estado o cualquiera de sus contratistas de software, organismos paraestatales, burócratas o juntas de asesores; esta solución, elegante y poderosa, ha llegado gracias a la eficiencia del mercado a la hora de resolver los problemas. Es tan solo un ejemplo de los tantos que prueban que la regulación y la “ayuda del gobierno” no son necesarias.

Los limitados recursos de las empresas Bitcoin hacen que cualquier gasto que no esté directamente relacionado con seguridad y software sea un desperdicio de dinero. Para mitigar esto, la acción lógica es registrar las empresas en las jurisdicciones más amigables, y evitar aquellos países tóxicos donde la irracionalidad es ley. Así, las empresas que se muden tendrán una gran ventaja, ya que podrán destinar los recursos al desarrollo de software –recursos que en otras empresas están siendo desperdiciados en el llenado de formularios y en la recopilación y almacenamiento de datos sin valor–.

Claramente, como Multisig y Linux han demostrado, las normas voluntarias establecidas por la propia industria son la mejor manera de mitigar el riesgo. El pésimo historial de los Estados que han intentado liderar proyectos de Tecnología de la Información muestra su torpeza e ineficiencia, y su incapacidad para hacer algo útil.

UESi cualquiera puede comenzar una compañía de software de Bitcoin y ofrecer un servicio sin permiso, el panorama para los operadores tradicionales se torna extremadamente precario. En cualquier momento, un advenedizo puede entrar en el mercado y sacarlos del mapa (lo que hoy en día significa “de un rectángulo del tamaño de una pantalla de iPhone”).

Dos aplicaciones Bitcoin pueden coexistir en el mismo iPhone. Si una de ellas es más cara, lenta o artificialmente restringida de alguna manera, todo lo que tienes que hacer es mover tus bitcoins del mal servicio y trasladarlos al buen servicio en el mismo dispositivo. En diez minutos, tendrás un nuevo servicio Bitcoin que respeta tus derechos y que no impone restricciones arbitrarias.

El mundo está cambiando, y no hay nada que se pueda hacer para detener el cambio. Las malas noticias cada vez lo serán menos, porque la revolución de Bitcoin y su propagación son inevitables e imparables, tal como lo es la propagación de BitTorrent, el protocolo que ha cambiado para siempre tanto la forma en que las personas obtienen y consumen música y películas como la forma en que piensan en la música y las películas. Nadie duda un segundo a la hora de copiar música o películas; es algo completamente normal y aceptado. BitTorrent ocupa una cantidad enorme del ancho de banda de internet. Nadie habla de esto; simplemente sucede. Lo mismo pasará con Bitcoin; se convertirá en una realidad más de la vida. Bitcoin será tan normal como el correo electrónico y el intercambio de archivos digitales, y este histérico e ilógico capricho del KYC / AML (conozca a su cliente / medidas “anti-lavado”) pasará silenciosamente al olvido, así como en Francia las restricciones a la criptografía fracasaron y pasaron silenciosamente al olvido en la década de 1990. No habrá vítores o aplausos, simplemente sucederá y se convertirá en la nueva realidad.

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