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Bitcoin de punta en blanco

Soy Alejandro Magno.

+Y yo soy Diógenes ‘el perro’.

-Pídeme lo que quieras.

+Apártate de donde estás, que me tapas el sol…”

Thug Life, sección historia.

John Biggs

John Biggs

John Biggs (@johnbiggs) es un escritor que reside en New York. Tras pasar años como programador, Biggs decidió convertirse en un periodista a jornada completa. Su trabajo ha aparecido en publicaciones como el New York Times, Gizmodo y Men’s Health. Biggs actualmente es editor en TechCrunch y CEO de la sigilosa startup basada en Bitcoin, Freemit.

En este texto detalla por qué cree que Bitcoin está destinado al éxito.

Hace una semana estaba en Belgrado asistiendo a un coloquio sobre “la cadena de bloques”.

La composición de los ponentes era típica: un joven enchufado al capital de riesgo, un banquero mayor y un criptoanarquista con una camiseta. Era estar viendo una película llamada “Bitcoin es bueno y malo” por enésima vez. Yo sabía qué estaba pasando, pero no pude dejar de atender.

La charla comenzó con normalidad: el joven del capital de riesgo dijo que le gustaba la cadena de bloques pero se mostraba dudoso acerca de Bitcoin, el caballero mayor dijo que Bitcoin era malo, y el anarquista se mantuvo en silencio. Dejó hablar al banquero. El banquero dijo que Bitcoin era irrastreable. Eso es falso. El criptoanarquista se mantuvo en silencio. Bitcoin es “la burbuja de los tulipanes”, dijo el tipo. Nunca podría funcionar, clamó.

Y el anarquista se mantuvo callado, hasta que aquel hombre mayor terminó.

El anarquista le explicó con calma qué le deparaba el futuro a Bitcoin y a las criptomonedas. Utilizó argumentos convincentes que había empleado en multitud de ocasiones. Mientras el banquero se reía de sus propios chistes y la audiencia gruñía cuando el chico del capital de riesgo les hablaba de la cadena de bloques.

El anarquista ganó la discusión con argumentos razonados.

Bitcoin de punta en blanco

Este es el panorama del discurso en torno a Bitcoin a finales del 2015: una discusión tranquila donde las personas más piradas son aquellas en contra de Bitcoin. Hemos ganado.

Pregunté al anarquista, Aaron Koenig, qué estaba pensando cuando estaba en el escenario y me dijo:

“He pasado ya demasiadas veces por esto…”

Él estaba acostumbrado a ese tipo de cuestionamientos, sabía cómo manejarlos y cómo ignorarlos. De hecho, son los que no entienden las criptomonedas y los que no entienden Bitcoin los que parecen totalmente locos en estos días. Un cambio de panorama fascinante.

traje-eleganteEstamos asistiendo básicamente al amanecer de un Bitcoin trajeado.

De la misma forma que Red Hat convirtió a Linux en algo que un departamento tecnológico pudiera usar para sustituir a Microsoft, los nuevos usuarios de Bitcoin están convirtiendo la criptotecnología en algo que la gente puede usar para sustituir a un banco.

La suma de décadas de tradición bancaria ha acabado por convencer a aquellos dentro de grandes instituciones financieras que esa es la forma correcta de hacer las cosas y que lo será para siempre. Los de fuera, el grupito de monstruos marinos intentando encontrar una nueva forma de caminar sobre tierra, saben que no es cierto.

Hay una vieja cita que me encanta, escrita por Wilhelm Stekel pero popularizada por Holden Caulfiled en “El guardián entre el centeno”:

“La marca del hombre inmaduro es querer morir noblemente por una causa, mientras que la marca del hombre maduro es querer vivir humildemente para una causa”.

El verdadero creyente en Bitcoin necesita aprendérselo de memoria. Ya hemos ganado. Hemos llegado más allá de la era de los lunáticos aullando salvajemente sobre el oro digital y el fin de los gobiernos.

Estamos en una posición desde la que podemos introducir cambios reales y significativos en el mundo, y para hacerlo tenemos que escuchar más de lo que hablamos.

Malestar entre inversores

En mi tiempo como emprendedor relacionado con Bitcoin, he visto un profundo malestar crecer dentro de la clase inversora. Han viso demasiados locos con los ojos fuera de las órbitas que tenían un plan para poner nuestro ADN en la blockchain. Han visto inversiones estrellarse. Han sido engañados por chavales que escriben código bancario en PHP y lo alojan en servidores públicos. Ahora ya han aprendido a no fiarse, a hacer su propia investigación técnica, y presentan objeciones a cada afirmación que escuchan.

Pero hay algo que recordar en cada escenario de inversión: las objeciones son una señal de compra. Di lo que quieras sobre tipos con pocas luces atascados en el pasado: los inversores saben que algo se está cociendo.

En 1995, hubieras sudado sangre para convencer a alguien de que el email era algo más que una forma guay de decirse entre científicos hacia dónde apuntar un telescopio gigante en Perú. Hasta que llegó Hotmail, y la utilidad del email se volvió evidente. Lo mismo ocurre con cualquier tecnología compleja: las objeciones mueren cuando la tecnología se convierte en parte del ruido blanco del comercio, la comunicación o la reproducción.

Metidos en los bancos

Así que déjales que aúllen y que peguen alaridos. Déjales que te digan que estás haciendo algo mal. Ninguna de sus objeciones es real.

Simplemente están intentando tocarte los cojones, provocarte y que te enzarces en una pelea. Pero es que la pelea se terminó. Bitcoin está metido prácticamente dentro de todos los bancos (ellos lo llaman “investigación en blockchain” pero en realidad son un par de tipos del mundo Bitcoin, sentados en unos cubículos y enviándose el uno al otro los nuevos artículos de Coindesk) y hay inversores dispuestos a meterse en productos reales.

Así va la cosa: ya no sirven los castillos en el aire. Te va a tocar construir. Pero cuando construyas, ellos vendrán.

Según nos movemos hacia adelante todos nos vamos a encontrar nuevos problemas que solucionar y nuevos negocios que montar. Hace 18 años me recuerdo sentado en un avión escuchando a un tipo que necesitaba millones de dólares para servidores Sun con el objetivo de montar una web para una película. Ahora, gracias a Linux y a un montón de trabajo con la interfaz final, esa película puede usar Squarespace. Se volverá más sencillo usar el Internet del Dinero según vaya siendo más sencillo usar la propia Internet.

Toma su tiempo y necesita de una silenciosa concentración. Y, finalmente, esa gente que recordamos ser tan bocazas sobre el triste futuro del Bitcoin, serán quienes más lo usen.

Leer texto original, en inglés, en Coindesk

Imagen por Unsplash