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La era de la información no está matando al capitalismo; lo está impulsando

“El Capitalismo no es un sistema del pasado;
es el sistema del futuro, si es que la Humanidad va a tener algún futuro.”
— Ayn Rand

Fuente: CAPX   Por Julian Adorney

La gente que cree que el capitalismo sólo se trata de grandes y poderosas corporaciones multinacionales, se está perdiendo algunos elementos clave de los mercados libres.

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En un sorprendentemente influyente artículo en el Guardian, Paul Mason argumenta que los profundos cambios que se están produciendo en la economía son signos tempranos de “postcapitalismo”. Pero los cambios que describe –el movimiento del software libre y la difusión instantánea y global de la información– muestran un mundo más capitalista que nunca.

Mason afirma que estamos pasando de una economía basada en los precios a algo más colaborativo, con la aparición del código abierto y el modelo Wikipedia. De hecho, esos sistemas son capitalistas por naturaleza. El capitalismo es un sistema donde los individuos intercambian cosas por otras que no tienen, ayudando a otros para ayudarse a sí mismos. Se basa en personas intercambiando valor (bien sea monetario o no) para enriquecerse a sí mismas. En el ámbito del código abierto, hay millones de intercambios ocurriendo cada día. Lo que evita que la gente vea esto es el hecho de que el beneficio de cada transacción no es necesariamente monetario. En cambio, es lo que el economista austriaco Mises llamaba “beneficio psíquico”: la ganancia personal que alguien obtiene de una acción incluso cuando la acción no rinde un beneficio monetario.

La colaboración espontánea como la que se da en el software libre está llena de beneficios no monetarios, así como de beneficios monetarios potenciales. Un programador crea un parche para un determinado software de manera que pueda hacerlo constar en su currículo. En Reddit, otro ejemplo de colaboración espontánea, tienes que pasar tiempo contribuyendo a la comunidad antes de que los usuarios decidan seguir un link que posteas hacia tu website. El tiempo que has pasado contribuyendo a la comunidad es el precio que pagas por el beneficio de que visiten tu website. Mientras la gente tenga deseos y quiera trabajar para satisfacerlos –bien sea ganar prestigio en una comunidad o más visitas a una web– los precios serán parte de la realidad humana. El hecho de que los precios monetarios hayan caído a cero en algunos ámbitos significa que el capitalismo está evolucionando.

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Algunos pueden decir que estas colaboraciones no son de naturaleza capitalista porque el resultado final no es un producto privado. Pero el beneficio sigue siendo privado: si un ingeniero contribuye a un proyecto de código abierto, y obtiene por ello prestigio dentro de la comunidad, ese prestigio es suyo. Esto representa una nueva posibilidad dentro del capitalismo, no algo totalmente distinto al capitalismo.

Mason afirma que la era de la información anuncia el fin del capitalismo, pero el capitalismo se nutre de la información. La mayoría de los textos básicos de economía asumen que el consumidor posee una perfecta información que le permite hacer elecciones racionales sobre (por ejemplo) qué marca elegir. Una mayor y más eficiente difusión de la información permite a productores y consumidores en una economía capitalista hacer elecciones mejor informadas. Al permitir a los consumidores puntuar productos de forma online y visible para los demás, Internet ha introducido nuevos mecanismos de mercado para optimizar la relación precio-calidad. Lejos de anunciar el fin del capitalismo, este flujo de información es esencial para un buen funcionamiento de la economía de mercado.

Mason también dice que la era de la información está acabando con el capitalismo al hacer caer los precios hacia cero: “La información es la máquina que reduce el precio de las cosas y disminuye el tiempo de trabajo para mantener la vida en este planeta”. Cambien “información” por “capitalismo” y tendrán una precisa descripción de lo ocurrido en los últimos 200 años. Entre 1830 y 1870, sin ninguna regulación laboral, el número de horas semanales trabajadas por los americanos en la industria manufacturera bajo de 69 a 61. Los precios reales, medidos en el número de horas que una persona tiene que trabajar para poder comprarse un determinado bien, cayeron sostenidamente también. En 1959, un trabajador promedio necesitaba 100,5 horas de trabajo para comprarse una lavadora. En 2013, ese número era de sólo 23,3 horas. Aunque hay excepciones aisladas (cobertura médica, vivienda)1, los precios reales han bajado durante décadas.

Avg Hours Week

Promedio de horas de trabajo por semana

El capitalismo ha hecho incluso que muchos precios caigan a cero. Los humanos que podían hacer cálculos complejos, por ejemplo, solían ser muy codiciados, y sus servicios muy bien pagados. Pero ahora podemos usar Excel para reemplazar esas increíbles habilidades. Incluso si tienes que pagar una pequeña tarifa para acceder al software, no hay costes adicionales: hacer un cálculo no cuesta más que hacer un millón de cálculos. Mucho antes que la era de la hiperconectividad nos invadiera, el mercado ya estaba empujando ciertos precios hacia cero.

El argumento de Mason se basa en una falta de comprensión del capitalismo. El capitalismo no es un sistema de firmas gigantes y monopolios. Por el contrario, en un sistema capitalista los seres humanos interactúan para beneficiarse mutuamente –para mejorar sus vidas tanto como les sea posible– a través del libre comercio. Estos beneficios pueden ser o no monetarios. El espíritu emprendedor, expresado en las pequeñas startups que irrumpen en las industrias existentes, es propio del capitalismo. Los emprendimientos sin ánimo de lucro, que aspiran a servir de alguna manera a los consumidores ofreciéndoles productos de calidad, son también propios del capitalismo. Sólo viendo el capitalismo a través de una lente estrecha y distorsionada puede uno concluir, como hace Mason, que el capitalismo está en las últimas. La realidad es que las innovaciones más recientes están fortaleciendo y ampliando fenomenalmente los mercados que tocan.

Leer texto original, en inglés

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Nota: No es casualidad que las excepciones mencionadas por el autor (atención médica y vivienda) sean dos de los mercados más salvajemente intervenidos por el Estado.

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