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Ecuadorcoin, el primo idiota de Bitcoin

ecuador-dinero-bitcoin¿Y si un gobierno prohíbe a Bitcoin y crea su propia moneda digital?… ¿no estaría de esa manera decretando la muerte de Bitcoin dentro de su territorio? Llevamos años contestando una y otra vez a esta pregunta: por un lado, ningún gobierno puede acabar con Bitcoin; por otro lado, la gente no huye hacia Bitcoin porque es digital, o porque está de moda, o porque aprecia los méritos de Satoshi Nakamoto. No: la gente huye hacia Bitcoin porque está harta de que le roben (vía inflación, confiscación, comisiones ocultas, etc.) y le impongan límites absurdos (controles al flujo de capitales, onerosas licencias, restricciones a la compra de otras monedas, etc.).

Así que no importa qué clase de moneda digital está planeando introducir el gobierno de Ecuador; los detalles técnicos carecen de relevancia –salvo para los hackers, que indudablemente se harán un festín–: todo lo que importa es que el gobierno tendrá el control de esta “nueva moneda” respaldada por su buena fe, pleno reconocimiento y credibilidad 🙂

Ecuadorcoin (o como se llame el engendro en cuestión) no será más que otra moneda estatal, aunque aún más limitada (menos útil), más riesgosa para los usuarios y más fácil de someter a las veleidades del gobierno de turno que las monedas estatales que conocemos. Será, en otras palabras, una moneda extremadamente idiota: lo suficiente como para dejarse manipular totalmente por una autoridad basada en la fuerza bruta.

idiot-inside

¿Cómo sabemos que Ecuadorcoin será una moneda idiota? Muy simple: porque tienen que obligar a la gente a usarla. ¿Y cómo sabemos que Bitcoin es mejor que cualquier aberración digital que quieran imponer? Muy simple: porque tienen que amenazar a la gente para que no use Bitcoin.

Ahora bien, que la moneda sea idiota no significa que sus creadores lo sean. Los adictos al poder político dirán que las monedas no autorizadas representan una amenaza para la economía, la soberanía, la santa bandera, la gobernabilidad, la juventud, el ser nacional y la selva virgen. Dirán cualquier cosa menos la verdad: que los únicos que se ven amenazados por la libertad monetaria son ellos.

Pero hagan lo que hagan y digan lo que digan, esta vez no podrán evitar que la gente acceda a una alternativa mejor. Por primera vez en la historia, una moneda idiota con el respaldo de la violencia estatal tendrá que competir con una moneda inteligente y refractaria al uso de la fuerza.

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