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Bitcoin: el cimiento de las finanzas modernas

graphane2Por Roland Albets

Cuando Carl Sagan diseñó la placa que iría sobre la estructura de las sondas Voyager y Pioneer, destinadas a viajar por el espacio exterior y eventualmente comunicarse con seres extraterrestres, incluyó en ella una referencia a la teoría atómica de la materia, para que quedara reflejado el concepto de unidad mínima, de partículas a partir de las cuales se construye todo lo demás. Lo que buscaba era darle un sentido de no arbitrariedad, de manera que si un día alguien encontrara la nave entendiera que aquello no era gratuito y sólo hubiera podido ser creado por algún tipo de vida inteligente.

La idea de partícula mínima indivisible es muy importante y sirve de base para concebir y construir estructuras más complejas. Por ejemplo, podemos entender a los bits como unidades mínimas de información, a partir de los cuales se construyen números, letras, programas, imágenes y vídeos. En biología tenemos a los genes, a partir de los cuales se fabrican alas, ojos y cerebros. En el caso de la escritura, las letras son las protagonistas; a partir de ellas se generan palabras, frases, párrafos, libros y enciclopedias enteras. Lo mismo ocurre con los números primos en las matemáticas, que combinados generan cualquier otro número compuesto.

Bitcoin me recuerda muchísimo este concepto de unidad mínima, de protocolo a partir del cual podemos construir tantas capas de abstracción como queramos. Todavía es pronto, pero es fácil imaginar un futuro cercano de complejas estructuras financieras que darán brillo a la fantástica idea que se le ocurrió a Satoshi Nakamoto para resolver el problema de los generales bizantinos. Incluso se están desarrollando ideas que no tienen nada que ver con la economía, como los servicios de estampillado digital de Proof of Existence. La creatividad que ha liberado es simplemente asombrosa; solo queda esperar a que la competencia y el libre mercado actúen para ver un sistema monetario unificado, seguro, global y robusto, provisto de avanzadas capas de abstracción que permitirán a las grandes masas beneficiarse de sus ventajas.

Es precisamente esta idea de unidad mínima la que creo que no comprende la gente que a estas alturas sigue siendo escéptica en cuanto a Bitcoin. Prueba de ello es que sus argumentos giran en torno de las subidas y bajadas de precio y nunca a los aspectos técnicos. Me parece que entienden a Bitcoin sólo como una especie de commodity digital que cotiza a un precio determinado y eso les impide verlo también como protocolo, como cimiento de un sistema financiero moderno.

La masa es muy perezosa y siempre le ha costado actualizarse y adaptarse a lo nuevo y desconocido. Los mismos que en los años 90 no entendían que alguien hablara con otras personas a través de los chats IRC, ahora hacen lo mismo a través de Facebook y lo ven como lo más normal del mundo. No obstante, es muy posible que ahora todo suceda mucho más rápido; los 23 años que llevamos de internet global han cambiado la manera de ver las cosas de la gente. La revolución no ha hecho más que empezar.