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Lo que nos motiva

Image by Tomasz Dabrowski/Stocktrek Images/Corbis

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A esta altura, el colapso del sistema financiero tal como lo conocemos es algo tan inevitable como la resaca después de una borrachera. No hace falta un postgrado en economía para entender que nadie puede vivir indefinidamente por encima de sus ingresos. Esto, que es válido para cualquier individuo, también lo es para familias, clubes, ciudades, países y continentes.

Lamentablemente, muy pocos están tomando las medidas necesarias para protegerse de la gran depresión que se avecina. Los adoctrinados, los apáticos y los interesados en mantener el statu quo integran la inmensa mayoría de la población. Los demás están demasiado ocupados intentando sobrevivir a la expansión del aparato estatal. ¿Qué hacer, entonces, al respecto?

Nuestra posición es semejante a la de un científico que pretende evacuar a una población de la zona en la que impactará un asteroide. Él ha determinado en qué momento y en qué sitio caerá el enorme cuerpo rocoso, pero los líderes de la aldea que está a punto de ser borrada del mapa le explican amablemente que no hay nada que temer, “puesto que los cuerpos celestes no son más que antorchas utilizadas por los dioses para orientarse en la oscuridad.”

El tiempo se acaba; el asteroide se acerca… ¿discutimos con los que sostienen teorías erróneas… o salvamos a los que aún pueden ser salvados?; ¿desafiamos el statu quo…  o nos dedicamos a ayudar a quienes han decidido escapar a tiempo?; ¿nos preocupamos por lo que dice de nosotros una mayoría ignorante… o por lo que dirán de nosotros las futuras generaciones?

Enfrentémoslo: el conocimiento implica una responsabilidad que no es posible eludir (no hacer nada también tendrá consecuencias). Así lo entendió Erik Voorhees; por eso decidió abandonar todos sus otros trabajos para dedicarse por completo a los emprendimientos relacionados con Bitcoin. He aquí su justificación:

Esta nueva tecnología tiene el potencial – más que todas las obras filantrópicas existentes – de corregir la esencia misma de los problemas más graves que enfrenta la humanidad.

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  • SebaZ

    Muy buena nota. Muchas veces caigo en ese dilema de si debo intentar convencer a los seres queridos, amigos y conocidos. De hecho ya lo he comentado entre ellos, pero ante la primer crítica desisto. Simplemente lo que me pasa es que si no encuentro convicción e interés del otro lado no me animo a insistir y aconsejar su adquisición, con el riesgo de hacerle perder plata a la gente, ya sea porque su valor se desplome, o por los riesgos de seguridad que hoy enfrenta Bitcoin.

    • Lo que yo hago es explicar el potencial, aclarando siempre que podría no materializarse. Luego que cada uno se haga cargo de sus decisiones (no invertir también es una decisión 🙂

  • Drogoteca

    Yo fui “de los primeros” o el primero en mi círculo que escuchó hablar del Bitcoin.

    En el mundo de las drogas estamos bastante al tanto de los distintos métodos de pago y cuando la vi cómo divisa válida, me puse a leer sobre el Bitcoin.

    Flipé. Lo entendí a la primera y comprendí que era indestructible- matemáticamente. Asumí (sin invertir) que si había más gente invirtiendo, debían tener argumentos y los busqué. El resto lo imagináis.

    De ahí pasé a comentarlo con los amigos más cercanos, y uno de ellos lo comprendió (fiándose de lo que le decía, porque no tiene tanta base para la informática) y me preguntó sobre invertir 1000 euros cuando no habían empezado ningún rally.

    LE dije que si yo tuviera 1000 euros, estarían invertidos (sabiendo que es un riesgo siempre) en Bitcoin. Me hizo caso. Yo no tenía una cantidad ni así ni cercana: hubiera dado igual… con 10 veces más dinero he comprado 10 veces menos Bitcoin a día de hoy, y me parece una excelente inversión.

    A los 20 días pegó el primer pelotazo.

    😛

    Tras eso hice lo posible por invertir, temiendo que la progresión fuera tan rápida que me dejase fuera del juego. E intenté hacerle ver el asunto a alguna persona de mi familia, no para pedir nada sino para que no metieran más dinero en bancos y probasen esto.

    Ni de coña. El miedo a “lo digital” en personas que no usan ni un correo electrónico es barrera como para que no entren en este juego. Aún a día de hoy, cuestionan el tema.

    Creo que nos vamos a enfrentar a una brecha digital similar a la de la alfabetización digital en internet con las personas mayores, y en este caso mucho mayor: para usar internet no necesitas poner tus ahorros en una inversión, para aprovecharte del Bitcoin sí.

    Pero hay otro tipo de sujeto, culto digitalmente, con experiencia en redes y foros, que siendo inversor en bolsa (modestísimo) sigue diciendo que el Bitcoin es una burbuja…y no hay porque alarmarse ya que no pasa nada.

    Lo mismo decían en el salón de baile del Titanic.

    Me gustaría que todo el mundo pudiera beneficiarse del Bitcoin, pero exige una capacidad de apertura mental (o de confianza ciega para otros) que es poco común cuando venimos de una estructura soportada por el dinero Fiat y los con-troles del estado.

    Es como si al explicárselo, tuvieras que vencer primero el miedo a que les estés intentando engañar. Y aunque nos gusta, no todos somos “evangelistas” de la moneda… o al menos, no integristas… 😉

    Para terminar. Esto me dice mi señora cuando le digo lo que quiero pasar los pocos euros que tenemos a Bitcoin.

    Pero también me dice que si quiero sexo, que le dé un Bitcoin.
    Dicotomías de la humanidad. 😉

    • SebaZ

      Muy buena anécdota. Le hubieras pedido prestado a tu amigo al que aconsejaste invertir los €1000!
      😉

      • Drogoteca

        Mi amigo, tuvo el detalle de regalarme 0’2 BTC cuando no tenía nada.
        Cuando subieron de precio, los vendí a otro amigo que los necesitaba para pillar en Silk Road.

        😉

        Todavía me duele. xD

        • SebaZ

          Entonces esos bitcoins los tiene ahora Tim Draper, jaja.