Pages

¡Es el efecto de red, estúpido! (Octava parte)

stalin-propagandaVer parte 7

*

Aclaración: el título de esta entrada hace referencia a la frase del estratega de la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992, James Carville, luego popularizada como “¡Es la economía, estúpido!“.

*

Por razones que ha explicado muy bien Andreas Antonopoulos, la red “tonta” (aquella basada en un protocolo con unas pocas reglas muy simples) tiende a superar tarde o temprano a la más inteligente de las redes. Es como ese niño raro, poco sociable y obsesionado con un tema que a nadie más le interesa, que unos años más tarde sorprende al mundo con una creación que se torna imprescindible para millones de personas, mientras el niño mimado de las maestras, el más deseado por sus compañeras, el más envidiado por sus compañeros, el que todas las madres quieren de yerno, el que… bueno, se entiende la idea… acaba en una oficina gris, cubierto de papeles y contando monedas para llegar a fin de mes.

Los partidarios de la planificación central siempre están promoviendo la adopción de una gran solución “inteligente” para todo tipo de problemas –ese Gran Salto Adelante que es en realidad un empujón hacia el abismo–. Convencidos como están de que saben lo que es bueno para nosotros, no dudan en reclamar para sí privilegios, exenciones, poder de veto y todo lo que sea necesario a fin de neutralizar el peligro que representa –para ellos– la innovación no autorizada. Según su visión mecánica de la sociedad, al resto de los mortales nos toca acomodarnos de alguna manera al sistema que ellos controlan.

mao-marx

Los “tontos”, en cambio, reconocen que no tienen todas las respuestas; por lo tanto, huyen del centro. En lugar de tomar decisiones por nosotros, nos ofrecen plataformas inespecíficas, para que los propios usuarios participemos en la solución de nuestros problemas. Afortunadamente, el “tonto” que inventó la rueda no retuvo el poder de decidir cómo iba a ser utilizada su invención, y es gracias a ello que hoy podemos gozar de todas las capas de innovación que luego fueron siendo incorporadas a los diferentes rodados. Desde la noche de los tiempos, aquel buen hombre tan solo nos dice que la pieza en cuestión debe conservar cierta forma, independientemente de si va a ser colocada en el eje de un Formula 1 o en el de una carreta.

Los “tontos” de esta clase privilegian la estabilidad y la predictibilidad; son humildes, prudentes y aplicados, además de creativos, perseverantes y… ¿no deberíamos entonces dejar de llamarlos tontos? ¡Por supuesto! Y también deberíamos dejar de llamar inteligentes a los que ignoran su propia estupidez.

Ver parte 9

,

  • Don Pésimo

    No creo que la solución de los problemas pase por que las redes sean inteligentes o tontas. Hoy tenemos internet pero igual nos siguen manipulando, o no?

    • No todos buscan liberarse de la manipulación. Los que sí, hoy tienen opciones que en la era de los mass media no cabía si quiera imaginar.

    • El Burro Y La Zanahoria
      • Jose Perez

        ¿”Esperanza en el crecimiento indefinido”? Qué eufemismo tan bonito… Lo que está arriba no es un “sistema”; los sistemas no actúan ni toman decisiones, sino las personas.

        • BorriquitoComoTú

          Lo que está arriba tiene forma humana, es correcto. Y los burros seguimos avanzando en la dirección que nos ponen la zanahoria. Quién sabe si el btc sea una más.

  • Drogoteca

    Pero qué mano tiene el ilustrador…. bueno, perdón, el que escoge las imágenes…. xDDD
    😉

    • peta

      En esta historia me encajas en el papel del q se cree inteligente ignorando su propia estupidez. Sin acritud.
      😉

      • Obispo Bishop

        Tranquilo, no pasa nada.
        No podemos esperar que entiendas una broma entre dos adultos.

        🙂

  • loquesea

    El protocolo puede ser simple o complejo, pero lo que determina la utilidad de una red es el uso que se hace de ella. La inteligencia decisiva es la del usuario. La mentalidad explotacionista sueña con aprovechar la ineptitud ajena, por eso aborrece de planteamientos que dificulten el lucro desaforado. A los parasitos no les gustan las medidas anti-parasito. La tecnologia de las criptomonedas permite que exista enorme diversidad en el diseño de las redes. Sobre una estructura se puede desarrollar otra y eso es lo que no les gusta a los codiciosos. No quieren servir de soporte para que otros jueguen por su cuenta con otras normas distintas. Por eso quieren desprestigiar la posibilidad. “Que nadie mire al cielo, no sea que empiecen a vislumbrar un horizonte mejor y se nos fastidie el negocio. Inteligencia mala, inteligencia caca. Planificadores = centralistas = comunistas = demonios. Ole y ole el discurso capitalista.” No deja de ser un intento vano y desesperado.

  • Yo era como el primero, un niño raro, igual terminé trabajando en una oficina gris.

    • el observador

      Descubrir todas esas mentiras, tal vez no sirva para mucho pero es más divertido que trabajar en una oficina gris.

  • Pingback: Satoshi, perdónalos, porque no saben que no saben()

  • Pingback: El mito del buen ingeniero - Bitcoin en Español - elBitcoin.org()