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Bitcoin y la prohibición de las drogas

La llamada “guerra contra las drogas” es, en realidad, una guerra contra personas, originalmente inspirada en pretextos puritanos y racistas*, mantenida por la ignorancia, los intereses velados y la pura inercia, y consolidada gracias al poderío de la delincuencia que las mismas “leyes antidrogas” forjaron al amparo de los estados.

Antes de la prohibición, la heroína y la cocaína eran de uso habitual entre ciudadanos respetables, y se vendían en las farmacias libremente, tal como hoy se venden las aspirinas. Las leyes “antidrogas” no han hecho más que trasladar el mercado a la clandestinidad, empeorando así las condiciones de consumo (por ejemplo forzando el uso compartido de agujas y jeringas), incentivando la adulteración, obstaculizando la información y obligando a muchos a delinquir para mantener su hábito. En definitiva, la prohibición ha agravado las dificultades de los consumidores problemáticos, y ha traído nuevos problemas a todos los demás.

Una ley represiva puede afectar la disponibilidad de una determinada droga, su pureza, el riesgo asociado a su producción, compra y venta, su precio, las condiciones de su empleo, el total consumido en un período de tiempo, entre otras variables. Pero ninguna ley puede alterar – ni siquiera un ápice – los patrones de consumo autodestructivo.

Image by ZZVE Illust/Eastnine Inc./Corbis

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Lo que sí han logrado las leyes “antidrogas” es generar inseguridad, desbordar las cárceles y los “centros de recuperación” de gente inocente, destruir familias, socavar el respeto por otras leyes, estancar el sistema judicial, corromper a las autoridades (si es que pueden corromperse aún más), impulsar un colosal derroche de recursos, fomentar el crimen organizado, financiar indirectamente al terrorismo, desproteger al consumidor, favorecer la propagación de peligrosas infecciones, erosionar las libertades básicas, promover la ignorancia y la hipocresía… todo esto y mucho más, mientras los nobles objetivos que (teóricamente) se proponen están cada vez más lejos de cumplirse.

Las leyes “antidrogas” NO serán abolidas por sus beneficiarios directos – a saber: políticos, jueces, abogados, policías, militares, constructores de cárceles, médicos drogoabusólogos, etc. No, estas leyes acabarán siendo ignoradas por completo mucho antes de ser abolidas, como ocurrió con las leyes de la “Santa Inquisición”. Sin embargo, cabe recordar que durante los últimos estertores de la Inquisición – cuando ya ninguna persona en sus cabales creía en la existencia de las brujas – todavía era posible acabar en la hoguera. Indudablemente, la “guerra contra las drogas” – nuestra moderna Inquisición – seguirá cobrándose víctimas en los años venideros; pero gracias a Bitcoin, las leyes “antidrogas” cada vez serán más difíciles de aplicar. Veamos por qué…

Silk Road, como eBay, alienta a los usuarios a calificar a los proveedores y a hacer comentarios acerca de cada transacción. En SR también hay ofertas, regalos de parte de algunos proveedores, servicios de depósito en garantía y de resolución de disputas, etc. Pero Silk Road no vende CDs ni ropa usada – es una tienda de Internet descentralizada en donde se pueden comprar drogas ilegales, y a la cual sólo puede accederse mediante TOR. En los foros del sitio, los compradores comentan que en SR las drogas son más baratas y de mayor calidad. Además, destacan el hecho de no tener que encontrarse con un vendedor desconocido en un callejón oscuro para conseguirlas.

Con el anonimato que hacen posible TOR y Bitcoin, sumado a la experiencia que han adquirido los vendedores en el ocultamiento de las drogas para evitar su detección (e incluso para evitar el rastreo de su origen), parece que poco pueden hacer actualmente las fuerzas de ¨seguridad¨ para impedir que los usuarios compren drogas online. Ver artículo en theage.com.au

* La “guerra contra las drogas” se inició en EEUU en el año 1875, cuando se le prohibió el consumo de opio exclusivamente a quienes tenían el hábito de fumarlo, es decir (en aquél entonces) a los inmigrantes chinos – y no a los locales, quienes tendían a consumirlo en forma de bebidas.
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  • Pingback: Silk Road como herramienta para reducir la violencia | Litecoin España()

  • Drogoteca

    Gran texto… es que no tienen boca para comentar, o qué?

    • SebaZ

      Coincido. Te permite (al menos a mí) entender la guerra contra las drogas desde otro punto de vista. Y es lógico escuchar a los que despotrican contra las drogas, haciéndolas responsables de la delincuencia actual, sin tomar en cuenta que el problema viene de algo anterior (por ejemplo, la prohibición que menciona Majamalu).

      • Luis Rodriguez

        La prohibición en si misma no puede suprimir la demanda, y todos sabemos que el mercado no puede ser frenado. El problema con el comercio de las drogas no es ni siquiera lo fuertes que sean unas o lo tentadoras que sean otras, sino el hecho de haber metido la violencia en la ecuación. En una sociedad donde las drogas fuesen libres no existirían los problemas creados por la prohibición de los cuales majamalu ha mencionado solo algunos, sino que además, asumiendo que fuese libre en otros aspectos, habrían mejores alternativas para canalizar los problemas que aún hubiesen.

    • comentarista

      Aquí no se comenta con la boca, se comenta con los dedos.

  • SebaZ

    Este post es uno de los mejores que leí. Lo que sí, requiere una actualización, ya que el caso de Silk Road no prosperó.

    • Gracias SebaZ. Es cierto que el Silk Road original no prosperó, pero sembró la semilla de un modelo que hoy decenas de sitios han perfeccionado. El mercado es hoy mucho más grande y más seguro, tanto para vendedores como para compradores.

      • Luis Rodriguez

        Y son modelos que no solo tienen consecuencias en los mercados de las drogas @majamalu:disqus, tareas como la tuya nos permiten relacionarlas con otros temas similares. Este tipo de ejemplos son aplicables a más de una cosa. Y por supuesto que sirven para el estudio de la forma en la que las sociedades humanas funcionan y en la que los individuos actúan. Los economistas que se respeten deberían echarle un ojo a casos como el de Silk Road y otros mercados contraeconomicos digitales.

  • Paco

    Tal vez la inquisición comenzase por exceso de drogas libres… Y vuelta a empezar.

    • Luis Rodriguez

      Si, de hecho empezó por dos de ellas. Una droga llamada fundamentalismo religioso, y otra de nombre superstición arraigada. Ahora bien, estas cosas no se ausentan en nuestro nuevo mundo, solo que algunos –porque otros siguen las mismas religiones que siempre se han seguido, o al menos versiones modernas de estas– ya no creen en Dios, sino en el Estado, y tienen otro tipo de prejuicios y creencias erradas.